Cómo atender las reservas de un restaurante por WhatsApp

Hay tres formas de llevar las reservas de WhatsApp: a mano, con respuestas automáticas o con un asistente de IA conectado al calendario. A mano funciona con poco volumen y se rompe durante el servicio, que es cuando llegan los mensajes. Las respuestas automáticas resuelven horarios y dirección, pero no una reserva. Un asistente solo sirve si consulta la disponibilidad real, escribe la reserva, sabe modificarla y avisa a una persona cuando el caso se le escapa.

Guía de Feinia · actualizada en septiembre de 2026

Por qué WhatsApp se atasca precisamente en un restaurante

El problema no es el volumen, es cuándo llega. Los mensajes entran a las dos y media y a las nueve y media, que es justo cuando nadie puede mirar el móvil. Cuando acaba el servicio hay doce conversaciones a medias, tres personas que preguntaron por la misma mesa y una que ya ha reservado en otro sitio.

Y hay una segunda trampa: la reserva no termina cuando el cliente escribe. Falta apuntarla, cruzarla con lo que ya hay, confirmarla el día antes y borrarla si cancela. Ese trabajo se hace de memoria o no se hace.

Las tres formas de resolverlo

1. A mano, con un móvil de la casa

Funciona con poco volumen y no cuesta dinero. Se rompe en cuanto hay servicio: el tiempo de respuesta se dispara justo en las horas en que la gente reserva, y el historial vive en un teléfono que se pierde, se rompe o se va con quien lo llevaba.

2. Respuestas automáticas y menús de botones

Resuelven el horario y la dirección. No resuelven una reserva: en cuanto el cliente escribe «somos 6 pero uno llega tarde, ¿tenéis terraza?», el árbol de botones se acaba y alguien tiene que entrar igualmente.

3. Un asistente con IA conectado al calendario

Es lo que de verdad quita el trabajo, siempre que esté conectado a la disponibilidad real. Un asistente que conversa muy bien pero no sabe si queda mesa solo genera un problema nuevo: reservas que hay que deshacer.

Qué tiene que cumplir para que sirva

Si estás mirando opciones, estos son los cinco puntos que separan un juguete de una herramienta. Vale la pena preguntarlos uno a uno:

  1. Disponibilidad real, no una agenda aparte. Tiene que saber el aforo por zona, los turnos y los días especiales, y decir que no cuando no hay sitio.
  2. Escribir la reserva, no anunciarla. Que quede registrada sola, sin que nadie la copie después.
  3. Modificar y cancelar. Es la mitad del trabajo real y casi nadie lo cubre bien.
  4. Saber cuándo callarse. Ante una queja, un caso raro o un cliente que se enfada, tiene que avisar a una persona y apartarse.
  5. Cumplir con los datos. Los clientes son de la casa y sus datos también. Conviene saber dónde se guardan y qué recibe el modelo de IA.

Cómo lo hace Feinia

El restaurante conecta su número de WhatsApp desde el panel, carga sus horarios, zonas y carta, y el asistente empieza a atender. Cada reserva entra en el calendario de Feinia con su zona y sus comensales. Si el cliente escribe a las dos de la mañana, se le contesta a las dos de la mañana.

Lo mismo funciona por Instagram y por el chat de la web.

Preguntas frecuentes

Si quieres ver cómo responde con tu carta y tus horarios, la prueba no pide tarjeta.